Hamburguesas a TU gusto, en Oval

Hamburguesa Oval¿Cómo terminar un día de Sant Jordi de la mejor manera? En mi caso, cenando en Oval, una de las hamburgueserías de las que más se habla en Barcelona. Su ubicación perfecta en la calle Valencia con Enric Granados fue la mejor excusa para conocerla después de un buen paseo por Rambla Catalunya, acompañados de cientos de personas más.

Quisimos ir a cenar bastante temprano. La cantidad de gente que nos encontramos cuando llegamos a Oval nos confirmaba que íbamos a cenar genial. Y no pudimos empezar mejor la noche. Esperando en la barra a que nos dieran mesa, preguntamos a una de sus camareras simpáticas si tenían Wi-Fi. ¡Oh si! ¡Se agradece tanto cuando te entregar un papel ya preparado con las contraseñas! Gracias Oval, 10 puntos de golpe. (Ha sonado un poco enfermo, pero es que mi chico y yo necesitamos la red por trabajo…¡En serio!).

Oval dispone de un equipo de muchos camareros, eficientes y rápidos. Y se agradece en un día así. En no más de 10 minutos tuvimos nuestra mesa preparada. Me encantó su decoración, de estilo nórdico, con mesas enormes de madera, paredes claras y mobiliario sencillo. Vale, ahora ya estamos preparados. Carta Oval

¿Cómo pedimos? Pues con la gracia de una carta en la que tú escoges los alimentos con los que crear TU PROPIA hamburguesa. Con un lápiz vas marcando el tipo de pan que prefieres, qué tipo de carne, tu queso favorito, 4 ingredientes de relleno, la salsa y si te apetece, algún extra. Y si eres un poco vago o no te quedan fuerzas para pensar, te ofrecen 4 tipos de hamburguesa, ya configuradas. ¿Y complementos tienen? Por supuesto, patatas caseras – ultra buenas – , moniatos, como opción sana y nachos. Nos quedamos con las ganas de probar los nachos, que nosotros somos muy de nachos. Una pena, tendremos que volver, ni que sea sólo para probarlos. Y ya que estamos…

¿Y el precio? Pues sorprende y mucho, porque una hamburguesa con bebida te sale a unos 10€. Son enormes, no te quedarás con hambre. Como mucho, si le sumas unas patatas te saldrá por 3€ más. Muy bien.

La atención que recibimos – unos camareros súper amables –, la comida y un ambiente muy chulo (ah, y el WiFi), los coloca en el ranking de locales para recordar y recomendar. Gracias chicos, ¡nos vemos pronto!

Oval, València, 199, Barcelona, 930 102 647


Y de repente… Yurbban Trafalgar

¿Sabéis esos días, tardes o noches improvisadas que se convierten en un recuerdo de los buenos? Pues una de esas tardes fue la que me llevo de recuerdo después de descubrir, de forma improvisada, el nuevo hotel Yurbban Trafalgar Barcelona.

Hacía unas semanas que había escuchado su nombre. ¿Urban? Ah no, Yurbban, un hotel que parece de lo más chulo, por lo que veo en las fotos de los instagramers que han subido las primeras fotos del hotel recién estrenado, hace unos 5 meses. No negaré que lo que más me llamó la atención fue la piscina con vistas, en su terraza, que yo soy de las que le gusta más una piscina que una playa. Soy de esas.

Pero no subamos todavía a la terraza. Lo que hizo especial esa tarde de domingo fue el bar-restaurante del Yurbban, «El Panarra», en la planta baja. Queríamos tomar algo y le dejamos la elección al camarero, quien nos recomendó sus gintonic. Venga, no insistas, pon dos. (Camarero simpático, si me lees en algún momento, que sepas que no nos podrías haber recomendado mejor). El restaurante ofrece bocadillos originales y buenísimos, como ellos llaman “Señores Bocadillos”.

Vistas desde la terrazaDespués de pasar un buen rato relajados en el bar – no os perdáis la decoración porque es espectacular – decidimos, ya por fin, subir a la terraza para ver si era verdad lo que contaban las fotos que habíamos visto. Y no decepciona, una terraza con las medidas justas para poder disfrutar de unas vistas impagables desde el centro de Barcelona. Tiene la suerte de ser uno de los edificios más elevados de la zona, así que disfrutamos de las vistas encantadoras a los tejados de la ciudad, con vista directa a la Catedral de Barcelona, a las Torres Mapfre, al Tibidabo… Un viaje de 360º. No pude evitar hacerme una foto en la tan anunciada piscina, con la ciudad de fondo. – Que sepas que cuando tu vayas te vas a hacer la misma foto. Será un clásico. – Su terraza ya está abierta por la noche y podrás disfrutar de cócteles, preparados en su barra recién estrenada. Y un pajarillo me dice que también ofrecerán una carta corta de comida. Atención, las colas están aseguradas.

Y un último dato más que interesante: Yurbban participará en la quinta edición de La Setmana de les Terrasses, del 30 de mayo al 8 de junio de este año. Muy atentos en las próximas semanas porque van a dar más detalles.

El personal amable, unas instalaciones agradables, un bar-restaurante acogedor, ese recuerdo de una tarde de domingo y esa terraza… ¡Yo vuelvo seguro!

Yurbban Trafalgar, Trafalgar nº 30, Barcelona, 932 68 07 27


Squeasy, plegable y personalizable

logotipo Marina PlanasLo nuestro fue un flechazo. La vi hace unos meses en algunas cuentas de Instagram y me llamó la atención su sencillez y personalidad. Y su versatilidad. Y su buena imagen. No se hable más, quiero una Squeasy, la botella plegable y personalizable.

Desde septiembre del año pasado, dos hermanos de Viladecans, Miquel y Mariona, decidieron traernos las botellas Squeasy a nuestras manos. De origen suizo, son botellas de polipropileno y sin BPA. Vamos, plástico del bueno, del que se recicla y del que no contamina.

Pero esto de que son plegables… ¿cómo va? Pues que puedes pasar de una botella monísima de 0,3 litros para llevar en el bolso sin que te ocupe espacio, a una botella de 0,7 litros para los días que necesitas dosis extra de hidratación o te hayas pasado con la sal en las comida, por ejemplo. Y luego comprímela de nuevo para que no te ocupe espacio. Y así para cada situación que necesites.

Yo la personalicé con mi firma, pero tienes muchas más opciones en su web: 24 colores diferentes y 34 tapones, totalmente combinables. Para añadir tu nombre, puedes elegir entre 4 tipografías distintas, en 6 colores para escoger. Aceptan también pequeños logotipos o ilustraciones en vector, pero para esto, mejor que les escribas un mail y les expliques exactamente qué necesitas.

botellas de coloresOtra cosa que me encanta es que la puedes meter en el lavaplatos y no tienes que preocuparte de lavarla a mano con lo incómodo que eso es. Y por el tema del mal olor no te preocupes, porque tiene un olor suave a vainilla súper-agradable que evita esa sensación cuando rellenas botellas de plástico. Y es que esta está hecha para esto, para que la llenes y llenes las veces que quieras. De agua, de zumo, de horchata – ahora que viene el tiempo de beber horchata -… Eso si, no le metas alcohol que ya se qué estás pensando. Gas y alcohol, mejor que no.

Todavía no llevo ni una semana con ella y ya le han salido mil novios. Y la verdad es que me estoy planteando regalar unas cuantas. Muy, muy original y yo quedo como una reina. Va, dime, ¿con cuál estás pensando ya?


Una tarde en la Granja Petitbo

MesaSi has quedado con tu mejor amigo para comer, si tienes una reunión con alguien interesante o si te apetece tomar algo con tu pareja, ir a la Granja Petitbo es un éxito seguro. Eso si, se trata de un lugar especial, así que resérvalo para personas especiales.

Situado en el Passeig de Sant Joan nº82, se ha convertido en un icono de lo hipster pero (atención), situado fuera de la zona hipster. Un acierto en toda regla para los que de vez en cuando queremos escuchar un poco de indie o consultar el último número de Monocle y no queremos meternos en la Barcelona profunda.

Yo escogí Petitbo una tarde que había quedado con una de mis amigas. ¿Sabes aquella amiga con la que quedas muy de vez en cuando porque las dos curráis muchísimo y que nunca tenéis tiempo?. Pero que cuando quedáis os ponéis al día tan intensamente que parece que sólo haya pasado un día desde la última vez. Esa amiga. Dos zumos de naranja y fresa y un Carrot Cake (para mí) nos hicieron de padrinos de una conversación que duró 3 horas. Si señores, lo sentimos pero no nos dimos cuenta. Los dueños son encantadores y no nos miraban mal, porque saben que las horas en Petitbo pasan sin darte cuenta. Su decoración sencilla te recuerda a ese piso que acabas de alquilar, con pocos muebles, pero que con un poster gigante en la pared y una mesa de centro antigua hacen el ambiente de lo más acogedor.

Las 10 de la noche es una buena hora para terminar la merienda, así que nos fuimos, pero antes nos aseguramos del tipo de platos que tenían en la carta para el día que nos decidamos a volver para comer. O para hacer el brunch del domingo que, como parece, es de notable tirando a excelente. Brochetas de pollo teriyaki, hamburguesa con queso de cabra, huevos benedict con bacon o salmón… Todo con una pinta buenísima.

He quedado con mi amiga – esa amiga– que la próxima vez que quedemos nos guardaremos un día entero para volver a la Granja Petitbo. Si una merienda duró 3 horas, no queremos pensar lo que puede durar el brunch que nos vamos a regalar.

Granja Petitbo, Passeig de Sant Joan nº82, Barcelona, 93 2656503


Comer en Van Van Market

cartelesUn sábado, las 12 del mediodía y un sol que promete que el verano se acerca con ganas. Nos proponemos visitar el Van Van Market, el mercado gastronómada de moda. Ojo, vamos con hambre. El día no puede ser más prometedor.

Van Van Market ha visitado Sabadell, después de haber estado en otros cuatro lugares en Barcelona, con muchísimo éxito. Hoy, el Passeig Manresa recibe un comboi de food trucks para aquellos ansiosos del comer. ¡Vamos!

Croquetas, hamburguesas, comida mexicana, tapas creativas, crêpes, pescado cocinado, sabores orientales… Vamos a ponernos serios, ¿por dónde empezamos?

Mejor caravana

Pues por una merluza frita con alcachofas, tomate confitado con chile verde y espuma de all-i-oli. ¡Nada mal! Los dueños de L’Agosarada, Jordi y Carla nos invitan a probar esta tapa de dioses. Y son muy listos, nos convencen tanto que nos animamos a probar sus calçots rebozados con salsa brava, los sepiones y rape a la plancha con espinacas y el salmón con mascarpone y aceite de menta picante. Y porque no había más para probar, que sino todavía seguimos. En serio, muy bueno. Un placer chicos, nos veremos pronto en Contrast (su restaurante en Sabadell).

Como foodies iniciados que somos, recorrimos el resto de caravanas y probamos también una hamburguesa bacoa y unos nachos de la caravana mejicana.

El Van Van Market dispone de mesas y bancos en su zona central para que se puedan comer los platos tranquilamente. Pero eso es un decir, hay tanta gente que cuesta mucho encontrar un rinconcito para sentarse. Por suerte, pudimos encontrar uno, pero si queréis ir, mentalizaros de que comer de pie no está tan mal.

En su web van informando de las próximas ediciones. Y nosotros estaremos atentos para seguirles la pista. Nos ha gustado y volveremos.


Timesburg, para volver y repetir

Como aficionada y adicta a las Redes Sociales que soy, tengo la deliciosa manía de quedarme embobada cuando veo esas fotos de comida que tanto apetecen. Pero hablo de las que apetecen de verdad, de las que entran por la vista y además, me ofrecen algo más. Como las hamburguesas del Timesburg.

Hacía tiempo que veía fotos publicadas de sus burgers, enormes y apetitosas que mostraban un sello de identidad muy bien encontrado, y nunca mejor dicho. Los panes de las hamburguesas de Timesburg llevan el nombre del local sellado. Es un puntazo, pero lo mejor viene después.

IMG_4992Yo visité el local de la calle Pujades 168, pero tienen otro con el que empezaron en 2012 situado en la calle París 95. Es súper curioso cómo utilizan las pasarelas de los andamios para decorar las paredes de los locales. Pero no es casualidad. Uno de los dueños del local, Sergi Ibáñez, es arquitecto técnico y ha sabido darle a Timesburg ese toque que está tan de moda en Barcelona; la reutilización de materiales industriales que, combinados con gracia con otros elementos totalmente antagónicos, consiguen convertir cualquier local en un sitio especial. Los compañeros de viaje de Sergi son Maiol Rodríguez, diseñador y director de otro restaurante de la ciudad y Ángel Rodríguez, ingeniero. Felicidades señores, ¡Qué local y qué hamburguesas!

Yo pedí una clásica Chesseburguer, que de clásica no tiene mucho, ya que hacía mucho tiempo que no comía una hamburguesa tan bien hecha. Una carne en su punto, una lechuga que cruje, el tomate fresco y la ración perfecta de queso. Mi chico fue un poco más atrevido y se pidió La Foie, con rúcula, foie micuit, confitura de arándanos y pipas de girasol. Todavía lloramos.

Quiero hacer mención especial a sus patatas fritas. Ya era hora de encontrar unas patatas fritas así, finas, con piel y con todo el sabor de una patata natural. Lo más sencillo es lo más bueno y aquí lo saben bien.

IMG_5003La mecánica del pedido en Timesburg es muy curiosa ya que, al entrar, una chica simpatiquísma – un 10 para todo el equipazo – te da una hoja de papel donde marcas cuál es la hamburguesa que quieres comer, los extras, el tipo de pan y si se te antoja alguna otra cosa. A continuación pasas por la caja, donde pides la bebida y pagas todo. Después tu eliges si necesitas vaso y cubiertos, así que los coges tu mismo de una estantería. Bravo. No sólo ahorras tiempo innecesario para que te tomen nota, también lo ahorras para cuando terminas. No tener que esperar a que te traigan la cuenta es un acierto.

 El hecho de que tengan dos locales y de que yo sólo haya visitado uno me pone la excusa perfecta en bandeja para volver pronto y descubrir otra de sus variedades. ¡Qué problema! :)

Timesburg Poblenou, c/Pujades nº168, Barcelona, 93 6677454

Timesburg Eixample, c/París nº95, Barcelona, 93 3285188


El inmenso Nacional

Vista generalVarios amigos me habían dicho que fuera ya de una vez a El Nacional. Que era muy chulo, que se comía genial, que no es que fuera demasiado barato… La verdad es que hacía un tiempo había visto su aparición a través de varios influencers en Redes Sociales y empezaba a picarme demasiado la curiosidad.

La oportunidad ideal vino con unos amigos, con quienes disfrutamos primero de una cena super healthy en Flax & Kale. Al terminar decidimos alargar la noche y nos propusieron ir a visitar el local de moda a tomar algo. A eso se le llama Buen Plan.

El Nacional es el local que necesitaba Barcelona. Suena exagerado, pero es un espacio donde pueden ir tanto jóvenes, como nuestros padres, como algún abuelo animado. Puedes comer, cenar, tomar una copa a media tarde o de noche. Le faltan los desayunos, pero estoy segura de que todo llegará.

Lo primero que impresiona es la entrada, situada en un pasaje privado en pleno Paseo de Gracia. Es interesante saber que un tiempo atrás El Nacional era una antigua sala de exposiciones modernista construida a finales del siglo XIX y que después de la guerra civil empezó a utilizarse como parking. En la actualidad y desde el mes de septiembre, 2.600 metros cuadrados te dan la bienvenida a este espacio espectacular.

En serio, es enorme. Un techo altísimo, claraboyas de la época de la industrialización, lámparas y más lámparas. Creo que su estilo vintage de los 50 es lo que lo hace más especial.

El Nacional dispone de 4 espacios gastronómicos y 4 barras especializadas. Traducido seria un espacio para picar algo, un sitio de tapas, un espacio de pescado fresco y una brasería de carne de la buena. Las barras que encontramos son de cerveza y conservas, de vinos y embutidos, y de cócteles y de ostras. Esta última es para los que vayan más sobrados. Y dan envidia.

bebida

Nosotros decidimos tomar algo en la barra de cócteles ya que veníamos de cenar, pero eso fue la excusa perfecta para volver un día y probar la comida. Me llama La Tapería, que yo soy muy de tapas.

Me tomé un cóctel Nacional, para hacer honor al local. Era como un rebujito sevillano, pero más bueno porque llevaba un toque de ron perfecto. El resto tomaron ron –a secas- , whisky –a secas- y mojito de fresa. Dijeron que estaban buenísimos y yo me lo creo. El precio ronda los 10-15€ por cóctel. No es un local barato, pero la calidad de lo que hay ahí dentro vale la pena pagar de vez en cuando.

Hay que ir. Ahora soy yo la que le dice a mis amigos que no se lo pueden perder. Y que es muy chulo, que es genial… ;)

El Nacional, Passeig de Gràcia nº24, Barcelona, 935 18 50 53


Experiencia Flax & Kale

Plato de Flax and KaleA estas alturas, hablar de Flax & Kale es casi un clásico. Lo que hace años veíamos como algo raro e inusual, se ha convertido en la tendencia más seguida, y hipster del momento: raw food, platos veganos, sin gluten. O el concepto que cada vez se oye más, el flexitariano, una dieta vegetariana en aproximadamente un 80% en la que se puede comer animales y sus derivados de forma ocasional. Comer mejor, para que nos entendamos.

La experiencia de Flax & Kale es tan satisfactoria que saldrás con la sensación de haber recorrido 10 maratones. Y es que has comido sano, y muy bien.

El restaurante pertenece a los mismos dueños del Teresa Carles, un vegetariano de referencia en Barcelona. El hijo de Teresa Carles, Jordi Barri, mente inquieta e interesante, construye este concepto diferente al alcance de todos.

Sólo con su espacio ya te enamoras: dos comedores en la planta principal, con luz natural de día y un ambiente tenue perfecto de noche. Tú eliges si quieres compartir la velada con amigos o quizás con alguien más especial, aquí vale todo.

He visitado Flax & Kale en 3 ocasiones, tanto para cenar como para comer. Pero también sirven sanísimos desayunos, meriendas que no dejan remordimientos de conciencia y brunch los fines de semana. Sueño con su brunch. Pronto.

De todos los platos que he probado, siempre repito con uno de sus entrantes estrella: Sandía a la Parrilla con Queso de Cabra. La combinación parece rara, pero esmespectacular. Sus Supertagliatelle con Espirulina y dados de Salmón es otra opción de las que triunfa entre sus fans. O su ya conocida Hamburguesa de Atún con Wasabi con un pan integral de color negro que llama muchísimo la atención. De los postres quiero destacar el pastel de Dos Texturas de Chocolate o The Vegan Vampire Dessert, con pera y crema de naranja. Hay que probarlos. Por favor. La carta de platos innovadores con ingredientes naturales es muy amplia. Hay que probar la experiencia para darte cuenta de lo bien que sienta realmente cuando comes sano.

He dejado lo mejor para el final. Sus zumos. Los zumos de Flax & Kale merecen un capítulo aparte. Bajo la marca Teresa’s Juicery, ofrecen 15 sabores distintos que siguen la técnica del “Cold-Pressed Juicing”, con la que se extrae la pulpa y eliminan cualquier tipo de tratamiento agresivo durante el proceso, sin pasteurizar. Hay que dejarse impresionar por su nevera situada en la entrada, con todas las variedades expuestas como si fueran una obra de arte. Y si tenéis la suerte de poder visitar su obrador, detrás de la nevera, la satisfacción es completa.

Flax and Kale, c/ Tallers nº 74B (Plaça Castella), Barcelona, 93 317 56 64

 


El brunch de Picnic restaurant

Brunch al Picnic

Hoy me he convencido de que madrugar un poquito los domingos merece la pena. Los culpables de la decisión han sido unos Huevos Rancheros Revueltos y un Pancake de Fresas, sirope y Creme Fraiché. Y una Pink Lemonade ¡Ay la limonada!

Tara y Jaime son los dueños de Picnic, un restaurante situado en el Born, muy popular últimamente por ofrecer uno de los mejores brunch de Barcelona. Fácil de encontrar, en la calle Comerç 1, sirve también comidas y cenas a un precio muy, muy razonable.

Al entrar en Picnic sabes que lo que vas a comer merece la pena y es que si no has reservado antes puede ser que tengas que esperar un poco en encontrar mesa. Bigotes, tatuajes, y mucho inglés. El idioma, al menos. Las mesas a rebosar y los camareros sirviendo sin parar raciones de huevos, hamburguesas, salmon toasts y cheesecakes.

A nosotros nos sentaron en una mesa diminuta – pero mona – en medio de una pareja que comía huevos también, y de una señora inglesa (esta de verdad) que compartía dulces con su sobrina de Dublín. Te guste o no, te vas a enterar de la conversación de tus vecinos. Y ellos de la tuya, ojo.

Vamos a la comida. Nuestra elección fueron los huevos, unos Benedict y unos Rancheros. Ahora entiendo el porqué de los mejores Benedict de la ciudad. El Pancake de Fresa, para rematar, te deja un buen sabor de boca, en su punto justo, sin empalagar.

Si eres de dulce no te puedes perder la Pink Lemonade del Picnic, servida en una jarra encantadora y hielo hasta arriba. Luego me explicas.

La cuenta, al final, no da sorpresas. Calidad y precio van de la mano, pagas por lo bien que comes. Y repites, seguro.

Picnic Restaurant, c/Comerç nº1, Barcelona, 93 551 66 61