Brunchs perfectos, en Federal Cafe Barcelona

BrunchLos domingos nos los tomamos diferentes si sabemos que lo vamos a empezar con un brunch. Sí amigos, ahora  ya no es el último día de la semana, el día de resaca o de bajón. Es el día de tomarnos tooodo el tiempo del mundo para saborear platos que no estamos acostumbrados a comer. Y mientras los disfrutamos, compartimos, reímos, arreglamos el mundo, miramos por la ventana, hacemos fotos (lo siento, serán solo 30 segundos como mucho), y hasta nos da tiempo a repetir algún plato. La ventaja del brunch es que lo empiezas prontito por la mañana y lo terminas cuando quieres,  ¡el tiempo pasa volando!

BrunchClaro que lo que también importa es saber escoger bien el lugar y yo tengo muchas ganas de hablarte de Federal Café, en este caso el del  Gòtic. Federal lleva el nombre de una pequeña ciudad Australiana. Todo un gancho para los que nos gustan las fórmulas extranjeras. La luz que percibes desde los grandes ventanales iluminan cada rincón de la mesa y las paredes están hechas de tochos tradicionales. Las cañerías vistas le dan este toque neoyorquino o berlinés que tanto gusta. Y a nosotros nos ha gustado.

BrunchSu oferta gastronómica es impecable y variada, siendo la mayoría de alimentos de procedencia ecológica y de proximidad. Cuando te levantas un domingo con todo el hambre preparada, se hace difícil qué escoger de su carta. Para no perder la tradición de comer huevos durante el brunch, pedimos unos Florentina con Espinacas y Parmesano, unas Bruschettas de Queso de Cabra y Cebolla Caramelizada y un Croissant con puré de Frambuesas y Queso Marcarpone para dar el dulce del final. Para beber, nos decantamos por un Rapsberry Jam y un Pinneaple Sunset fresquitos.

BrunchHasta ahí la teoría. El parmesano de los huevos tenía la textura perfecta para hacer contraste con el crujiente de las espinacas y el dulce de la cebolla con el gusto fuerte del feta es un clásico de los que nunca falla. Pero de los que están bien hechos, además. El croissant siempre lo tiene más fácil a la hora de gustar, pero para qué negar que las frambuesas y el mascarpone le daban mucha gracia. ¡Que buenísimo todo!

Un día dije que me aficionaría a lo de los brunch y hasta ahora no me había puesto por la labor. Ahora ya miro el próximo que me sorprenda. Quizás sea el Federal de Sant Antoni, o quizás me escape al de Madrid a Valencia, que no suena mal como excusa de viaje, ¿no crees?

Federal Café Barcelona (Gòtic), Passatge de la Pau, 11, Barcelona, 932 808 171

 


Practica el Surf House Barcelona

Ni Hawaii, ni California. Ni Biarritz, ni Zarautz. Nos quedamos en la Barceloneta y nos encontramos Surf House Barcelona, un restaurante – con actividades – que está triunfando entre los más surfers y entre los que no lo son tanto.

Y entre estos últimos me encuentro yo, curiosa de conocer lugares de éxito y más si tienen algo especial. Surf House Barcelona nació con la idea de transportarte al estilo de vida californiano y es que su fundador, Álex Knoepfel, trajo directamente las olas de San Diego a nuestra ciudad. Y con las olas se trajo también el concepto del fast-food, pero versión fast-good, es decir, de calidad.

Nachos y Zumo¿Y eso quiere decir…? Pues hamburguesas, sándwiches, bagels, ensaladas, tacos, pasteles… ¡La carta es para morirse! Su brunch es espectacular, servido de 11 a 13h, con unos huevos revueltos con las opciones que más te apetezcan, unos gofres con mil sabores o la opción sana de los boles de cereales con yoghourt. Hay mucho más, sobretodo opciones dulces, que también puedes dejar para la merienda, de 17 a 20h.

Pero si vamos a la hora de comer, ¡las opciones no son menos! Eso si, ve tempranito o con mucha paciencia, ya que se forma lista de espera. Normal, estando a pie de playa, ¿a quién no le apetece comer en un entorno así? Eso si, el día que consigues mesa, la experiencia es completa. Si no has comido nunca encima de una tabla de surf, esta es tu oportunidad.

Nosotros lo conseguimos hace unos días. Nos propusimos ir temprano, como los turistas, a medio camino entre el brunch y la comida. No nos engañemos, pedimos unos nachos para empezar a picar, que alargamos hasta que se hizo la hora de comer. ¡Y qué nachos! En mi ranking personal – y alguna vez ya he dicho que soy ultrafan – estos están muy muy bien posicionados en el top 10. Con mucho queso de dos tipos, frijoles, salsa valentina, jalapeños, crema agria y guacamole. Toma bomba. En serio, increíbles, si sois nachoadictos, no os podéis ir de Surf House Barcelona sin probarlos.

Sandwich y HamburguesaY como nos habían hablado genial de sus hamburguesas y sándwich, nos dejamos seducir. Un Backdoor para mi, con queso raclette y puerros confitado en pan de coca extra-crujiente, y una hamburguesa Infarto para mi chico, con queso, bacon, huevo frito y patatas paja. Si, ¡patatas paja dentro!. Y con una presentación muy original en una caja de madera. ¡Buen punto!

Si una cosa caracteriza también Surf House Barcelona son sus zumos naturales recién exprimidos. Le dan el toque final a la estética 100% surfera del local, ¡son tan bonitos! Los elegidos para acompañar la comida fueron un Tropical, con sandía, melón y maracuyá y un Ñoki, de fresa, plátano y naranja. Y con tropezones, para que se note lo bueno. Alguna cervecita también cayó, que estando delante de la playa no se puede evitar…

Ahora lo que me queda por probar es alguna de sus actividades. Como no podría ser de otra manera, ofrecen clases de paddle surf en tres versiones: temprano por la mañana para terminar con un brunch, durante el día para tonificar bien el cuerpo o las opciones románticas, saliendo con las tablas durante la puesta de sol o tarde por la noche, bajo la luna llena. El yoga también tiene su espacio y si eres de los que ama la naturaleza por encima de todo, puedes echar un cable haciendo beach cleaning y al final te ofrecerán un zumo de SHB.

Yo de ti no dejaría pasar mucho tiempo para visitar Surf House Barcelona.Ya sabes, veranito, estilo playero, zumos, buen rollo… ¿Cuándo si no ahora?

Surf House Barcelona, C/l’Almirall Baixada nº 22, Barcelona, 932 50 70 23


Una tarde en la Granja Petitbo

MesaSi has quedado con tu mejor amigo para comer, si tienes una reunión con alguien interesante o si te apetece tomar algo con tu pareja, ir a la Granja Petitbo es un éxito seguro. Eso si, se trata de un lugar especial, así que resérvalo para personas especiales.

Situado en el Passeig de Sant Joan nº82, se ha convertido en un icono de lo hipster pero (atención), situado fuera de la zona hipster. Un acierto en toda regla para los que de vez en cuando queremos escuchar un poco de indie o consultar el último número de Monocle y no queremos meternos en la Barcelona profunda.

Yo escogí Petitbo una tarde que había quedado con una de mis amigas. ¿Sabes aquella amiga con la que quedas muy de vez en cuando porque las dos curráis muchísimo y que nunca tenéis tiempo?. Pero que cuando quedáis os ponéis al día tan intensamente que parece que sólo haya pasado un día desde la última vez. Esa amiga. Dos zumos de naranja y fresa y un Carrot Cake (para mí) nos hicieron de padrinos de una conversación que duró 3 horas. Si señores, lo sentimos pero no nos dimos cuenta. Los dueños son encantadores y no nos miraban mal, porque saben que las horas en Petitbo pasan sin darte cuenta. Su decoración sencilla te recuerda a ese piso que acabas de alquilar, con pocos muebles, pero que con un poster gigante en la pared y una mesa de centro antigua hacen el ambiente de lo más acogedor.

Las 10 de la noche es una buena hora para terminar la merienda, así que nos fuimos, pero antes nos aseguramos del tipo de platos que tenían en la carta para el día que nos decidamos a volver para comer. O para hacer el brunch del domingo que, como parece, es de notable tirando a excelente. Brochetas de pollo teriyaki, hamburguesa con queso de cabra, huevos benedict con bacon o salmón… Todo con una pinta buenísima.

He quedado con mi amiga – esa amiga– que la próxima vez que quedemos nos guardaremos un día entero para volver a la Granja Petitbo. Si una merienda duró 3 horas, no queremos pensar lo que puede durar el brunch que nos vamos a regalar.

Granja Petitbo, Passeig de Sant Joan nº82, Barcelona, 93 2656503


El brunch de Picnic restaurant

Brunch al Picnic

Hoy me he convencido de que madrugar un poquito los domingos merece la pena. Los culpables de la decisión han sido unos Huevos Rancheros Revueltos y un Pancake de Fresas, sirope y Creme Fraiché. Y una Pink Lemonade ¡Ay la limonada!

Tara y Jaime son los dueños de Picnic, un restaurante situado en el Born, muy popular últimamente por ofrecer uno de los mejores brunch de Barcelona. Fácil de encontrar, en la calle Comerç 1, sirve también comidas y cenas a un precio muy, muy razonable.

Al entrar en Picnic sabes que lo que vas a comer merece la pena y es que si no has reservado antes puede ser que tengas que esperar un poco en encontrar mesa. Bigotes, tatuajes, y mucho inglés. El idioma, al menos. Las mesas a rebosar y los camareros sirviendo sin parar raciones de huevos, hamburguesas, salmon toasts y cheesecakes.

A nosotros nos sentaron en una mesa diminuta – pero mona – en medio de una pareja que comía huevos también, y de una señora inglesa (esta de verdad) que compartía dulces con su sobrina de Dublín. Te guste o no, te vas a enterar de la conversación de tus vecinos. Y ellos de la tuya, ojo.

Vamos a la comida. Nuestra elección fueron los huevos, unos Benedict y unos Rancheros. Ahora entiendo el porqué de los mejores Benedict de la ciudad. El Pancake de Fresa, para rematar, te deja un buen sabor de boca, en su punto justo, sin empalagar.

Si eres de dulce no te puedes perder la Pink Lemonade del Picnic, servida en una jarra encantadora y hielo hasta arriba. Luego me explicas.

La cuenta, al final, no da sorpresas. Calidad y precio van de la mano, pagas por lo bien que comes. Y repites, seguro.

Picnic Restaurant, c/Comerç nº1, Barcelona, 93 551 66 61